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Dejar a nuestros hijos en un jardín es una etapa que todos debemos en algún momento afrontar y saber responder a tiempo las demandas del niño y de la vida en sociedad. Es un duelo necesario, creativo, y que nos hace crecer en todo sentido y ampliamente. Nos enseña que ser padres no es cosa que se puede aprender en un libro de lomos grandes ni se puede comparar con la vida de nuestros ancestros ni de los otros... pero sí se puede compartir vivencias tan queridas y únicas en cada familia. E n nuestro caso me vi muy atareada, y hasta un poco estresada ya que en ese momento que decidí llevar a Agustina al jardín, trabajaba medio tiempo y estudiaba como lo sigo ahora. En medio de una carrera larga y copiosa, entre cacerolas que lavar, pisos quer fregar y camas para hacer... creí que lo mas justo para todos y sano sería mandarla a una guardería. Al principio te entran las dudas como armazón de hierro, también el temor a lo desconocido, y a no saber cómo actuar.Y a eso le sumas que llegaste a tal elección porque verdaderamente no estamos en los tiempos de antes cuando los abuelos o algún tío se ofrecían para cuidarlos. O por lo menos sabías que podías contar con alguien. Ahora todo inevitablemente ha cambiado y el crisol de esta época veloz, refleja todo lo que tenemos que hacer para sobrevivir(en muchísimos casos ,como el mío). El papá de Agus también trabajaba casi todo el día, y sinceramente el tiempo disponible no es el que quisieramos darle a nuestra hija.
Agustinitia tenía 17 meses ,fué en un mes de mayo, otoñal y meláncolico, y allí la llevé dispuesta a enfrentar inminente cambio.Al principio me costó un poco decidirme por la guardería, y creo que hasta ahora en su segundo año que asiste,nos quedamos muy conformes y a gusto.Y< digo nos quedamos, porque smiepre hay que tomar en cuenta la actitud que toma el niño,si se siente cómodo, tranquilo y feliz.
Cuando la lleve sé que lloré por dentro pero a la vez tenía que desmostrarle una sonrisa, que sería bueno en fin para ambas, y para todos, especialmente para ella. Los cambios son díficiles porque aveces nos agarran inesperademente en un campo de batalla donde las únicas herramientas que tienes,es el amor.Y justamente tienen que ser positivos, que no se transformen en una batalla diaria, amén por las cosas y desencuentros que tienes que luchar día a día con respecto a la educación de los hijos.
Y así, el primer día entre con mi niña tomadas de la mano, sientiendo un sabor amargo pero al final un dulce néctar del cual jamás pòdríamos olvidar. Y así ese día primerizo fué de una hora acompañandola,sientiendo sus adaptaciones con la maestra y otros niños. Y me sorprendí pues me imaginaba ese mundo diferente, que no podría despegarse de mí, ya que Agus estaba muy apegada a mí y a la casa. No encontraba un epacio nisiquiera para cocinar o leer unlibro de estudio. En fin,las cosas que nos implica ser papás... una gran responsabilidad . Mis ojos vislumbraban en lágrimas diminutas,su voraz curiosidad por los juguetes, las pinturas, las risas de otros niños, o si alguno se dormía en plena clase.
Continuamos así unos días, a los tres días era de media hora y al final una semana más de quince minutos. Pero no llegé al final del plan porque aquella niña que creía iba a ser tímida o que quizas lloraría tanto como lo hizo su mamá de pequeña, ahora la veía crecer de la mano de otra escuela,. Una escuelita moldeada en los valores de una segunda familia. Allí aprendería a compartir, a ser solidario, a crear , y aventurarse entre risas, peleas y llantos.. Como reseña el primer día que llegamos, no puedo olvidar su carita asombrada frente a una multitud de niños comiendo ,todos sentaditos y prolijitos alrededor de una mesa. Esa mesa estaba en el patio, y sentiaque todos disfrutaban ese encuentro.
allía la ví intrépida subirse a un medio tanque colorido que oficiaba de juego infantil.... Es cómo que se decía- aqui viviré momentos mágicos llenos de alegría Y AMOR.Y creo que uno no puede arrepentirse de un cambio positivo, así nos parezca triste o doloroso, los cambios al principio son amargos pero después nos dejan ese sabor dulce de haber elegido bien..Es un ir y venir contínuo dónde el mayor aprendizaje lo llevas en el corazón. y eso es lo positivo que nos quedamos pero también para comunicarlo y compartirlo con los demás.Y creo quer los mejores recuerdos quedan grabados en ese cinta larga y vívida,enriquecida de esos maravillosos y felices tiempos de la escuela.
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