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El juego: un aprendizaje para el desarrollo

Jugar es "la actividad original y primera de la vida; es siempre espontánea, lujosa, de intención superflua, es libre de expresión de una energía preexistente". Ortega (1967).

El 7º Derecho del niño es a recibir educación gratuita y a jugar. Dice: ”El niño tiene derecho a recibir educación, que sea gratuita y obligatoria, por lo menos en las etapas elementales. Se dará una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad de oportunidades, desarrollar sus aptitudes y su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social, y llegar a ser un miembro útil de la sociedad. El interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes tienen la responsabilidad de su educación y orientación; dicha responsabilidad incumbe, en primer término a sus padres. El niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deberán estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho.”
Jugar es "la actividad original y primera de la vida; es siempre espontánea, lujosa, de intención superflua, es libre de expresión de una energía preexistente". Ortega (1967).
Pero no es porque sí que educación y juego figuran juntas en la formulación del 7º derecho del niño. Jugar no es sólo un pasatiempo o una diversión; también es un aprendizaje para la vida adulta. Si bien el juego es más un disfrute de medios que un esfuerzo destinado a algún fin en particular, es a través del mismo que el niño va aprendiendo a conocerse a sí mismo, va adquiriendo una identidad social desde la cual puede interpretarse e interpretar las cosas que lo rodean. Más aún, el juego inicia la relación con la realidad e introduce al niño en el mundo de las relaciones sociales de una manera placentera.

En los juegos se aprende de la realidad, de la fantasía... se aprende “el ser y la posibilidad del no-ser” (Smith, 1980). Evidentemente, por superfluo que parezca, esto representa la invalorable posibilidad que tiene el niño de irse discriminando de su entorno, de los demás y de ir encontrando su lugar en el mundo. En este sentido, jugar no sólo es una actividad natural sino un "aprendizaje para el desarrollo" (Vygotsky, 1989). Y de hecho, es en los períodos en que más aumenta el conocimiento de sí mismo, del mundo físico y social, que el juego se produce con mayor frecuencia. Por lo tanto, es de esperar que esté íntimamente relacionado con las áreas y etapas del desarrollo del niño.

Sin entrar a analizar éstas etapas (tema sobre el cual hay mucho escrito), a grosso modo se puede decir que el juego del niño tiende siempre hacia a la representación, a la simbolización; a la abstracción "del acto al pensamiento". Y efectivamente, muchas madres constatan cómo sus hijos van transformando sus primeros movimientos en juegos que más tarde devienen en simbolismos y abstracciones. En función de esta tendencia se han hecho algunas clasificaciones de juego que incluyen, por ejemplo, juegos sensorio-motores (donde los más pequeños obtienen placer a partir de su dominio de capacidades motoras y de experimentar en el mundo del tacto, la vista y el sonido); juegos simbólicos; y juegos reglados (donde niños más grandes incluyen actividades regladas que pueden involucrar trabajo en equipo).

Lamentablemente, vivimos en una sociedad que ha olvidado y subestimado el valor del juego, o peor aún, una sociedad que encuentra al juego poco rentable. Es frecuente escuchar a padres (muy bien intencionados) hablar de la “educación” de sus hijos aludiendo a cursos, clases, actividades... ninguna de las cuales incluyen jugar. Jugar por jugar, jugar a los viejos juegos de nuestras abuelas, jugar a disfrazarnos, jugar con pocos materiales que abren un infinito de posibilidades. Otros, han hecho del juguete el juego. No dan abasto las tiendas que ofrecen juguetes de todas formas, tamaños y colores, algunos muy interesantes claro, pero otros que ¡juegan solos!: el niño no tiene más que mover una perilla y mirar.

Si algún objetivo tiene este breve artículo es el de recordar el incalculable valor del juego en el desarrollo de nuestros niños: en su habilidad para comunicar, expresar, crear, disfrutar... habilidades todas que los ayudaran a adaptarse a la cultura y transformarla.
Dejemos jugar a los niños, démosle tiempo y espacio. Es su derecho y nuestra obligación.

“... a jugar, a cantar, todos los niños del mundo merecemos un lugar...” R. Rada
Autor: Psic. María Noel Jaume
Comentarios (4)
Myrian Gonzalez
Libros y cd de VEO VEO
Queria saber los costos y donde los venden,
paso mi correo
Beatriz@segurosbarros.com.uy
MARIANA
JUGAR
HOLA: Mi inquietud es saber cómo jugar con mi bebé que tiene 2 años y medio, ya que hay cosas que la aburren y tiene necesidades de cambiar de juegos. Yo en realidad no tengo muchas ideas de los juegos que podríamos jugar juntas y me gustaría recibir ideas. A ella le gusta pintar, jugar a los autos y que yo la persiga cuando se esconde.
gracias
mariana
PATRICIA
juego
Me encanto el articulo.
eliannys
Le saludo gratamente desde venezuela su articulo sobre el papel del juego en el nino me parecio muy interesanto debido a ello mucho le agrdeceria si pudierea facilitarme la opinion de otros autores de distintas corrienientes sobre este tema .
muchas gracias
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