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Es de esos libros de los que uno piensa “todo padre o madre debería leerlo en algún momento de su vida”. Y cuanto antes, mejor. Porque Icami Tiba, expone de manera simple y a la vez profunda todos los temas y preocupaciones a las que nos enfrentamos los padres durante la crianza de nuestros hijos. Desde aspectos cotidianos como la televisión y los videojuegos, hasta conceptos fundamentales como los valores humanos y la convivencia social. Y señala que estando mejor preparados para cumplir nuestro rol, tendremos más probabilidades de lograr que los chicos crezcan saludables y felices.
Sin embargo, es muy incisivo a la hora de hablar de “niños felices” ya que desde el comienzo de su libro aclara que no es posible comprar felicidad para nuestros hijos, ni siquiera prestarles la nuestra. La única forma de ayudarlos es “dar a los hijos mucho amor, cariño, respeto, enseñarles tolerancia, solidaridad y civilidad, exigirles reciprocidad, disciplina y religiosidad, reforzar su ética y sentido de preservación de la tierra. Pues la autoestima se compone de todo ello. El alma se sustenta en la autoestima y en esa paz reside la felicidad”.
Continuando con este tema, Tiba realiza una acertada metáfora sobre el rol de los padres que sin duda ayuda a reflexionar sobre el tema. Dice que los hijos son como los barcos. “La mayor seguridad para los barcos puede estar en el puerto, pero fueron construidos para surcar los mares”. Nuestra tarea es prepararlos para ello. Y no solo brindarles provisiones materiales, sino lograr que a cada uno de sus viajes lleven algo que está en el interior de cada uno: la capacidad de ser feliz.
En “Quien ama educa” Icami Tiba describe la realidad de esta época en el mundo occidental donde los padres convivimos cada vez menos con nuestros hijos y éstos conviven con personas ajenas a la familia desde los dos años de edad sino antes y todas las implicancias que esta situación conlleva.
También se detiene en la descripción de “la generación digital” a la cual pertenecen nuestros hijos: una generación que arriesga todo por capricho, como sucede en los juegos electrónicos donde lo peor que puede pasar es que se mueran, pero es una muerte que no acarrea ninguna consecuencia más que terminar un juego que pueden volver a reiniciar en cualquier momento. Tiba considera que esto influye en la generación de un comportamiento “fácil” pensando que nada tiene graves consecuencias (ni probar alcohol, ni manehar con imprudencia, etc. etc).
También habla de los cambios evolutivos de la mujer y los resultados de una educación permisiva, como consecuencia de una madre que trata de compensar la culpa que siente por estar ausente exagerando los cuidados de los hijos.
Sobre este punto dice: “El principal veneno en la educación de los hijos es la culpa. La mamá siente culpa por trabajar fuera, cuando piensa que debería estar con sus hijos y siente culpa por estar con sus hijos cuando cree que debería estar trabajando”.
Explica que la madre necesita poner mucha atención para no convertir su amor de madre en comportamientos que perjudiquen al hijo en vez de educarlo.
Pero insiste en que podemos hacerlo mejor si nos preparamos para ello: “He observado que lo importante no es tanto el tiempo de permanencia de la madre con el hijo que educa, sino su preparación como educadora”, dice.
De todos modos enfatiza en la necesidad de compartir la responsabilidad sobre la educación de los hijos. Tiba reconoce que la mayoría de los libros sobre educación hacen demasiado énfasis en la importancia de la figura materna perpetuando la sobrecarga de trabajo de ésta y aligerando la del padre.
Sobre este punto manifiesta que los padres tienen que ser coherentes entre sí y no permitir que los hijos hagan en casa lo que no harían en la sociedad, sino por el contrario, deben exigir que hagan en casa lo que hacen fuera de ella. Escribe sobre la importancia de ser constantes y no transformar un no en un sí.
A lo largo de esta maravillosa obra Tiba transita por momentos tan variados como el embarazo o el primer año de vida del bebé hasta llegar a la adolescencia, sin dejar de lado ninguno de los temas más trascendentes en cada etapa.
Dedica también un capítulo entero a los padres separados y espacios relevantes a temas como la adopción, la inseguridad en las calles o la prevención de las drogas que debe empezar desde muy temprana edad.
Un concepto especialmente relevante en este libro es el de la necesidad de educar ciudadanos éticos que hagan su parte en la recuperación de la salud de la tierra tan menoscabada en los últimos tiempos.
“No siempre los navíos (los hijos) van al lugar donde los fabricantes (los padres) se imaginan. Nadie puede decir qué camino va a seguir un hijo, pero de cualquier manera debe llevar dentro de sí valores como ética, humildad, humanidad, honestidad, disciplina y gratitud y la disposición de aprender siempre y de transmitir todo lo que pueda para establecer relaciones integrales con todas las personas independientemente de su origen, color, credo y condiciones socioeconómicas y culturales”.
Es importante que todos podamos se concientes de esto. Porque si personas así dominan el mundo del mañana, sin duda este mundo será un lugar mucho mejor para vivir.
Icami Tiba es médico especializado en psiquiatría, psicoterapeuta de adolescentes y asesor de familias, es uno de los profesionales más respetados de Brasil. Es columnista de TV y conduce un programa de radio. Es autor de 22 libros que llevan vendidos más de dos millones de ejemplares.
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